DESPEDIR EN FAMILIA A LOS SERES QUERIDOS EN TIEMPOS DEL CORONAVIRUS

¡Qué difícil es siempre decir adiós a nuestros seres más queridos… y qué especialmente difícil está siendo en este tiempo del coronavirus! La sacudida ha llegado a muchos hogares, se presentó sin que apenas se notase, y para cuando quisimos reaccionar, ya estábamos inmersos en una realidad de miles de personas queridas que habían fallecido.

Ante esto, nuestra sociedad queda tocada, nos sentimos vulnerables, y pareciera que no tuviéramos capacidad para asimilar tanto dolor, para seguir caminando con la vista puesta hacia adelante.

En los fallecimientos que se están viviendo en tiempo del COVID-19, confluyen muchos de los factores de riesgo para los duelos: son pérdidas muy rápidas, que no dejan tiempo para asimilar, para hacerse a lo que va a suceder; así mismo, no suele ser posible anticiparse a dichas muertes, hay personas que pierden a sus seres queridos de forma totalmente insospechada con anterioridad, lo que causa sorpresa e impide prepararse para ello; además, las muertes en tiempos del coronavirus están rodeadas de incertidumbre, con muchos tiempos de espera sin saber del familiar ingresado, lo que hace difícil prepararse para los acontecimientos, propiciando la culpa por no haber acompañado y cuidado del enfermo; así mismo, son situaciones que generan mucha impotencia, los familiares quisieran hacer algo pero se sienten enormemente impotentes. Todo ello conlleva una experiencia muy alta de soledad, tanto para la persona enferma como para sus familiares; y cuando el ser querido fallece, es fácil sentirse desbordados. Además, en el COVID19, para muchas personas se junta más de un duelo, ya que la muerte del ser querido viene acompañada de otras pérdidas, laborales, de la propia salud si se está contagiado, de la forma de relacionarse tal como se conocía hasta el momento…

Cuando se viven experiencias muy duras, el mundo se vuelve caótico, incoherente, imprevisible, lo que genera en el individuo una extraña inseguridad y desconfianza en sí mismo. Las experiencias traumáticas tienen consecuencias en la vida de relación, en el entorno familiar, no se quedan circunscritas al terreno personal. Aunque la protección es una necesidad básica fundamental para las personas, sin embargo, a veces en las experiencias traumáticas los vínculos quedan dañados, de modo que bien la familia se repliega sobre sí misma, encerrándose hacia afuera y consolidando una identidad de víctima que limita su evolución, o bien la familia elude hablar de lo doloroso, como forma de protegerse unos a otros de un dolor tan intenso, lo que conlleva un estancamiento personal y de las relaciones.

Pero el ser humano está preparado para afrontar estas experiencias, para enfrentar lo difícil, para rescatar capacidades que a veces casi desconoce que tiene y ponerlas en marcha cuando el temporal arrecia.

Uno de los factores que más ayuda a superar las pérdidas de los seres que queremos es el apoyo de las personas más cercanas, el apoyo de la familia. Sentirse acompañado por quienes son especiales alivia el dolor, lo hace más manejable, lo va aligerando. Pero no es fácil compartir en familia tanto sufrimiento, no resulta fácil ser testigo y compartir el dolor tan intenso de las personas queridas; es un dolor que puede asustarnos, a pesar de que el dolor necesita ser acompañado para superarlo.

Ante el sufrimiento intenso, resulta vital sentir el cariño, a veces haciendo algo físico que deje huella de ese amor, como puede ser una carta, un mensaje, un video, una canción… Dentro de una misma familia, puede haber diferentes sensibilidades y necesidades, de modo que quizá alguno tiene muchas ganas de hablar y de compartir, mientras que otros necesitan tener espacios personales y silencio. Una de las claves del apoyo en duelo en la familia es respetar esos diferentes ritmos, sin que nadie se sienta juzgado ni empujado a expresar lo que no desea expresar o a participar en rituales que quizá en ese momento no le ayudan.

A veces, se dicen cosas del tipo de: “Sé fuerte, anímate”, “Hazlo por tus hijos”, “No llores más”; normalmente, ese tipo de expresiones surgen de la necesidad que tiene quien está al lado del que sufre de que la persona no lo pase mal, pero son expresiones que no tienen en cuenta que es natural y legítimo sentir tristeza, angustia o enfado cuando se pierde a un ser querido. Hay mensajes que sí que ayudan a quien experimenta tanto dolor: “Me gustaría mucho poder decir algo que alivie tu dolor, pero no encuentro las palabras”, o algo del tipo “Quiero que sepas que estoy aquí y que pienso en ti muy a menudo”; son frases que no emiten juicio, y que, sin embargo, logran transmitir apoyo, cercanía y disponibilidad.

Para acompañar a las personas queridas que han sufrido una pérdida importante resulta de gran ayuda estar cerca, quedarse próximo emocionalmente, sin invadirle o sin alejarse de ella.

El duelo en familia es un espacio privilegiado para compartir con gratitud vivencias con la persona fallecida y todo lo que ha regalado con su vida a la familia; es posible experimentar un sentimiento de perdón sobre lo que antes del fallecimiento aún estuviera sin resolver, las cuentas pendientes; y, por último, en la familia se puede tomar conciencia del legado que deja la persona fallecida, lo que ha dejado para continuar en la vida, lo que su presencia y su amor han regalado para seguir caminando.

Contacta con nosotros
EMAIL
proyectogaudete@comillas.edu
Dirección
C/ Alberto Aguilera 23,
Madrid, España
@PGaudete
Contacto
NOMBRE
EMAIL
TEMA
MENSAJE