DISCERNIMIENTO COLABORATIVO, ALGUNAS PREGUNTAS

La alta frecuencia de los cambios, la volatilidad de las situaciones y la incertidumbre en los resultados que presiden nuestro mundo, hace que cada vez sea más difícil o temerario tomar decisiones de forma individual. El grupo colaborativo se nos antoja una mejor plataforma para la adaptación a los nuevos entornos sociales que nos esperan.

La inteligencia colaborativa es clave para superar los crecientes retos de nuestro tiempo. Es necesario señalar que algunos de estos retos, ni si quiera; son fáciles de definir y, por supuesto, no se tiene ninguna certeza sobre el tipo de soluciones que requieren. Es decir, estamos ante problemas y soluciones requieren aprendizaje, entendido este como transformación. Cuando los retos son adaptativos, los organismos tienen que cambiar para poder salir adelante. Las crisis en los ambientes generan cambios en los organismos.

Una forma sencilla de comenzar a aproximarnos al discernimiento colaborativo puede ser regresar a las clásicas preguntas del periodismo, las clásicas 5 W, aunque con algún cambio.

QUÉ

Datos, tan sencillo como eso. Los datos son los ladrillos con los que construir un buen proceso de discernimiento. Hay que buscarlos y deben ser contrastados para que sean validos y fiables.

Deben ser tenidos en cuenta como un indicador sobre la realidad y nunca deben ser confundidos con la realidad misma, no debemos caer en la ilusión hipnótica de control de la realidad. El dato es imprescindible, pero en su verdad nos puede engañar.

CÓMO

Tomar decisiones mediante una deliberación grupal hace que deban ser mucho más atendidos y perfilados los procesos y protocolos que hacen posible una interacción inteligente.

Los mecanismos de agregación y procesamiento de los datos por parte de la comunidad discerniente deben ser compartidos y aceptados por todos los miembros. Estos mecanismos deben crear una oportunidad equitativa e igualitaria de participación que evite las conversaciones paralelas, la dispersión, las redundancias, la confusión y el ruido.

No está de más recordar los ingredientes para cocinar una discusión inteligente, y tampoco está de más recordar que, como en toda receta, lo importante son los momentos y las proporciones.

  • inclusión
  • participación equitativa
  • incentivos para actividades colaborativas
  • tener un sistema de significados compartidos
  • admitir la diversidad de opiniones y no temer al conflicto
  • tiempo para pensar

DÓNDE

Un entorno seguro. Un lugar o institución que cree la suficiente firmeza en el suelo para poder saltar desde él. El apoyo institucional basado en una cultura que asume los riesgos y no teme al error, que favorece el encuentro y que no oculta los conflictos es el trampolín seguro desde el que uno se permite lanzarse a la deliberación franca. Solo desde esa seguridad podemos ir hacia lo adyacente desconocido que es el futuro. No es fácil encontrar este tipo de instituciones, pero sí debemos decir que la Universidad tiene el deber y la obligación de procurar este tipo de seguridades, sin ellas el acceso a lo desconocido, a lo que esta al otro lado de las fronteras, no es posible.

QUIÉN

Los que quieran, la apertura es precisamente el secreto de estos grupos, sin embargo, existen una serie de requisitos de partida imprescindibles.

Motivación de los participantes. No hay deliberación comunitaria si no se plantea un asunto comunitario que reclame una respuesta comunitaria, los participantes deben estar y sentirse concernidos por el objeto de la deliberación.

Responsabilidad individual. No hay deliberación comunitaria si los participantes en ella no están todos ocupados en la búsqueda de un objetivo común. Ese objetivo común debe comprometer a cada uno de los participantes, eso es precisamente común, de todos.

Los componentes del grupo tienen opiniones divergentes en cuanto a medios, esas divergencias son enriquecedoras y el conflicto que puedan generar, tanto en cuanto no derive en conflictos afectivos, son esenciales para llegar a metas comunes. Es necesario estimar y estimular la dignidad de la diferencia, para llegar a conseguir la solidaridad de las diferencias.

Una inteligencia colaborativa es la que dice: “lo que es mejor para el grupo es mejor para mi“. Si por el contrario aparece: “lo que es mejor para mi es mejor para el grupo” estamos ante la estupidez individual.

POR QUÉ

Qué principios, propósitos, afectos, o mociones que dirían los clásicos, impulsan la participación de cada una de las personas en el proceso deliberativo. Esta es la pregunta que más nos introduce en lo intrapersonal, y quizá es aquello que separa más claramente una simple toma de decisiones de un proceso de discernimiento. El continuo examen de nuestros valores y principios es un requisito muy exigente pero esencial. La búsqueda y análisis de los afectos que impulsan nuestra participación y nuestros intereses es básico y prioritario para que el discernimiento grupal funcione.

Hay dos elementos clave en el discernimiento, primero un enconado esfuerzo de autoanálisis para el que el tiempo y el silencio son esenciales, ese proceso debe estar presidido por una absoluta libertad interior y por un rigor y honestidad con uno mismo en el análisis de las e-mociones en continua sospecha.

Segundo una confianza optimista radical en que el proceso, si se hace con honestidad, llevara a una buena decisión en aras del bien común. Hay una idea positiva y optimista de la esencia humana, si se acude a ella, dará buenos frutos.

Qué, quién, cómo, dónde y porqué, son enormes preguntas que con estas breves palabras no han quedado respondidas, eso es lo mejor de las buenas preguntas que hay volver a ellas para seguir encontrando respuestas insuficientes que nos devuelvan a más preguntas. En cuanto al “cuándo” está pregunta sí tiene una respuesta inmediata: ya.

Jesús Labrador

11/06/2020

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