EJERCICIO FÍSICO EN TIEMPOS DE CONFINAMIENTO

Debido a la pandemia del COVID-19, la realidad en la que vivimos está cambiando. De primeras podemos pensar que estos cambios van a ser a peor, ya que están asociados a una causa que es negativa. Pero ¿por qué no aprovechar estos cambios para poder mejorar?

No paramos de recibir noticias relacionadas con los cambios en los hábitos higiénicos y en las relaciones sociales. Pero creemos que hay un tema del que no se está hablando tanto, y aunque ya sabemos todos de sus beneficios, podemos aprovechar este momento para hacer concienciación social. Algunos expertos en sus redes sociales y en algunos estudios científicos están hablando de ello, pero creemos que es algo de lo que realmente se debe hacer campaña mediática. Nos referimos al ejercicio físico.

La Organización Mundial de la Salud estima que el 31% de las personas de 15 años o más están físicamente inactivas, por lo que nuestro mundo antes del COVID-19 ha estado conviviendo con otra pandemia que es la inactividad física y el sedentarismo, siendo estos factores de las causas más fundamentales para la aparición de la obesidad.

Es más probable que las personas con obesidad manifiesten diversos problemas de salud potencialmente graves como pueden ser enfermedades cardiacas y cerebrovasculares, diabetes tipo 2, ciertos tipos de cánceres, problemas digestivos y ginecológicos, apnea del sueño y artrosis, entre otros. Pero es que además ya están definidos los factores que parecen estar asociados con un mayor riesgo de hospitalización y mortalidad en pacientes con COVID-19, y entre ellos aparece nuevamente la obesidad.

De los resultados preliminares de un estudio que estamos realizando desde la Universidad Pontificia Comillas los participantes de una encuesta han respondido que durante la pandemia el 56% no ha variado de peso, el 15% lo ha disminuido y el 29% lo ha aumentado, y son cifras que tomadas con cautela pueden preocupar.

La parte de la obesidad quizás sólo pueda interesar a las personas que tienen un exceso de peso, pero os daremos más motivos que implican a toda la población, con el argumento de que siempre e incluso ahora más, la actividad física es fundamental.

Estudios previos al COVID-19 ya han demostrado que la actividad física puede mejorar la salud inmunológica. Por lo tanto, ¿esto puede sugerir que la función inmune que se puede mejorar mediante actividad física nos puede preparar a enfrentarnos de una manera más adecuada al virus? Todo indica que para las personas que realicen una actividad física moderada la respuesta es sí.

Por último, no queríamos dejar de mencionar que se ha demostrado que el ejercicio físico bien planteado puede tener efectos beneficiosos tanto a nivel físico como también a nivel psicológico, aspecto importantísimo en esta pandemia; nuestra salud mental también nos ayudará a llevar mejor todo este desafío extraordinario en el que nos encontramos.

Parece que algunas de las principales causas por las que no hacemos actividad física es la falta de motivación y de tiempo para realizarlas. Creemos que con lo que estamos viviendo, por todo lo que hemos comentado anteriormente, tenemos aún más motivos para realizar actividad física, por lo que esperamos haberos convencido, pero ¿y el tiempo? ¿No es este la excusa por excelencia?

Durante el confinamiento, es evidente que la gran mayoría de la población ha tenido más oportunidades para haber podido realizar esa actividad física moderada incluso desde casa, pero ¿hemos aprovechado este tiempo?

Ha sido increíble el gran movimiento en ese sentido, donde profesionales de distintas áreas, sin beneficio alguno en muchos casos, han querido aportar a esta situación sus conocimientos, enseñándonos a través de distintas redes sociales y plataformas cómo realizar esta actividad física e incluso ejercicios terapéuticos para pacientes con patologías musculoesqueléticas previas (Imagen 1). Reflexionemos, ¿por qué no fomentar más esta forma de actividad física, durante este periodo y hasta que consigamos la normalidad? Y si con este formato se anima más gente a realizarla ¿por qué no continuar con ella?

Imagen 1. Método Moreta desde casa (www.metodomoreta.com)

Por otro lado, desde que hemos comenzado la desescalada, estamos observando en las noticias cómo multitud de personas aprovechan su franja horaria para realizar actividad física, andar y correr fundamentalmente (Imagen 2). Aquí el problema reside en que si hemos estado todo este tiempo sin hacer prácticamente nada o muy poco existe riesgo de lesión. Quizás los más entrenados ya saben cómo hacer esta progresión. Pero existe mucha gente más desentrenada o que incluso empieza ahora a realizarla, por la necesidad que tenemos todos de salir de casa, por lo que es importantísimo que también se fomenten estrategias profesionales que nos ayuden en este sentido.

Imagen 2. Realizando actividad física al aire libre (www.glicontrola2.org)

Los profesionales indicados en el desarrollo de estas estrategias son los graduados en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y los graduados en Fisioterapia. En este sentido, la recomendación general que nos dan es que la incorporación o comienzo de la actividad física debe ser progresiva y adaptada a las posibilidades de cada uno y en el caso de que antes se hiciese algún tipo de actividad física se debe retomar teniendo en cuenta la capacidad real actual y no en base a las posibilidades de antes del confinamiento. Además, se debe consultar con un fisioterapeuta ante molestias o dolores que no ceden o aumentan en dos o tres días.

Para concluir, tenemos una nueva oportunidad para mejorar nuestra calidad de vida, un aspecto más de esperanza que nos puede ayudar con toda esta situación.

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