HEMOS CRECIDO EN LA ADVERSIDAD

La resiliencia es el arte de navegar en los torrentes, el arte de metamorfosear el dolor para darle sentido; la capacidad de ser feliz incluso cuando tienes heridas en el alma.

Boris Cyrulnik

A principios de mayo el equipo de sentido de este proyecto Gaudete, dirigido por María Prieto, realizó una investigación (actualmente en trámites de ser publicada), donde más de 1000 madrileños contestaron diferentes preguntas. Queríamos sondear el crecimiento post-traumático que se ha producido estos meses, y el papel que ha jugado el sentido vital, la religiosidad y la espiritualidad en este proceso de crecimiento en la adversidad.

Lo primero que constatamos es el alto porcentaje de personas que han contestado diciendo haber estado en contacto con la muerte y la pérdida. Más de la mitad de los que contestaron conocían personalmente a alguien que ha fallecido por la COVID-19. La muerte ha irrumpido en nuestras vidas, y como el sol, nos ilumina y nos puede hacer contactar con el sentido último, aunque nos pueda cegar si la miramos demasiado a la cara. También ha habido un alto contacto con la enfermedad, dado que en torno al 25% ha tenido un ser querido hospitalizado con coronavirus, y un 10% ha recibido diagnóstico positivo.

Una primera exploración de los niveles de crecimiento post-traumático, nos revela que las personas han estado creciendo en la adversidad, especialmente las mujeres, con mayores puntuaciones que los varones. En los casos en los que la personas ha sufrido el fallecimiento de un conocido, encontramos mayores niveles de crecimiento post-traumático. Lo mismo ocurre con las situaciones en las que la persona ha recibido un diagnóstico positivo: ha sido una ocasión de crecimiento. Como afirmaba Boris Cyrulnik, «La resiliencia es más que resistir, es también aprender a vivir» y muchos han tenido que aprender a vivir de nuevo.

¿Qué papel juega el sentido vital que cada persona va fraguando en su vida en este crecimiento ante la adversidad que nos ha traído el COVID-19? ¿Cuál es el papel que juega la espiritualidad y la religiosidad en esta vivencia?

Hemos encontrado que tanto la alta religiosidad como la espiritualidad predicen mayores niveles de crecimiento en estos momentos de crisis. Además, las personas que manifiestan un propósito vital lleno de sentido también han podido alcanzar mayores niveles de crecimiento post-traumático. De nuevo como expresa bellamente Cyrulnik, encontramos que «la resiliencia es el arte de navegar en los torrentes, el arte de metamorfosear el dolor para darle sentido; la capacidad de ser feliz incluso cuando tienes heridas en el alma».

Mientras que la espiritualidad otorga sentido vital, nuestra investigación muestra que la religiosidad añade la posibilidad de espacios sociales más estructurados que favorecen redes de apoyo donde construir sentidos y crecimientos con otros. Es importante notar que en esta investigación hemos empleado medidas de crecimiento no meramente individuales. La medida de Crecimiento Postraumático Colectivo (CPTc) (elaborada por Páez, Reyes y Villagrán, 2012) explora tanto el crecimiento individual como el crecimiento de las relaciones personales y el crecimiento social, donde la persona ha experimentado una mayor integración en el tejido social y político, todo ello como consecuencia de la adversidad.

El sentido, la espiritualidad y la religiosidad han fomentado este crecimiento en la adversidad en los más de 1000 madrileños a los que hemos consultado y a los que estamos muy agradecidos por su tiempo y ejemplo.

“La vida es una locura, ¿No es cierto? Por eso es apasionante. Imaginen que somos personas equilibradas con una vida apacible, no habría ni suceso, ni crisis, ni trauma que superar, únicamente rutina, nada que recordar; ni siquiera seríamos capaces de descubrir quiénes somos. Si no hay sucesos no hay historia, no hay identidad. No podríamos decir: “Mira lo que me sucedió, sé quién soy porque sé de lo que soy capaz ante la adversidad”. Los seres humanos son apasionantes porque su vida es una locura.” (Cyrulnik en “Sálvate, la vida te espera”, 2012)

Este crecimiento que hemos analizado no ha quedado limitado a una experiencia interna de evolución, sino que se han producido crecimiento en los vínculos y en el tejido social, lo que a su vez ha supuesto una red de protección donde procesar y comprender el dolor vivido. Porque “en el mundo real, cada encuentro constituye una bifurcación posible” (Cyrulnik en “Los patitos feos”, 2001).

Contacta con nosotros
EMAIL
proyectogaudete@comillas.edu
Dirección
C/ Alberto Aguilera 23,
Madrid, España
@PGaudete
Contacto
NOMBRE
EMAIL
TEMA
MENSAJE