LA GENTE QUE NOS ESTÁ SALVANDO: ESTIMACIONES Y DATOS

Todos sabemos, a estas alturas, que la covid-19 no “es como una gripe”; es muy contagiosa, afecta seriamente a varios órganos y puede dejar secuelas a medio y largo plazo. La crisis sanitaria ha sido y está siendo muy seria. También vemos en las noticias que la situación parece haberse controlado, a pesar de haber vivido momentos tremendamente duros. Vamos a revisar en esta entrada algunos datos que nos pueden ayudar a comprender quién nos está salvando de esta crisis.

mpezamos con la estimación de la evolución de la enfermedad en distintos casos: si no se toma ninguna medida de ningún tipo, o si se toman medidas de protección (mascarilla, distancia social, higiene de manos) en distintos niveles de “cuidado”:

Fuente: Proyecto Gaudete Elaboración: Lucía Güitta López

Es evidente que, como muestra el modelo, la diferencia entre tomar medidas de protección de forma más o menos estricta es considerable; incluso un nivel de protección medio-bajo supone una reducción del 0,1% de la población en número de ingresos en UCIs (y, dados los números en los que nos movemos, eso equivale a un número muy considerable de casos). La disminución sobre la hospitalización y los ingresos en UCIs supone, además, una reducción importante de la saturación asistencial, lo que tiene efecto también en la mejora de la atención tanto a enfermos de COVID como al resto de pacientes. Es decir, no solo hay menos, sino mejor atendidos. Esta semana hemos conocido un estudio del Imperial College de Londres que calcula que las medidas de confinamiento en España han salvado 450.000 vidas.

Otro dato para nuestra reflexión: a pesar de lo frecuentemente que salen en las noticias, lo que pudiera dar a entender lo contrario, las infracciones han sido mínimas durante el confinamiento: el Ministerio del Interior ofrece estos datos: hasta el 22 de mayo, es decir, en dos meses y 8 días, las propuestas de sanción han sido 1.037.394, es decir, un 2% de los casi 47 millones de españoles:

Y todavía hay un dato más que me gustaría presentar; una gráfica creada con los datos de móviles recogidos por Google y que compara la actividad de distintos países europeos durante el confinamiento. Como vemos, italianos, franceses y españoles hemos sido los más “formales”, los que más firmemente hemos cumplido con el confinamiento.

Fuente: https://theconversation.com/mobile-data-shows-which-european-countries-took-lockdown-seriously-138758

Incluso empezando tarde, entre todos hemos conseguido cambiar el curso normal de la evolución del virus. Y lo hemos conseguido nosotros, los ciudadanos de a pie. La labor de los sanitarios ha sido impagable, todos lo sabemos, mostrando una capacidad de trabajo, una resistencia y una profesionalidad que nos ha emocionado a todos, y no ha sido menos su delicadeza y su humanidad, aportando cercanía y ternura en una situación dantesca. La labor de los otros profesionales que han estado en primera línea y que han hecho posible un confinamiento sostenible ha mostrado también la calidad humana y profesional de estos trabajadores; algunos de ellos aparcando incluso sus protestas previas por lo injusto de su situación laboral para desvivirse por atender nuestras necesidades. Ojalá seamos capaces de mantener y transmitir el agradecimiento colectivo cuando toque tomar decisiones sobre su futuro.

Pero en esta ocasión, me gustaría centrarme en los demás; en los que hemos estado metidos en casa, respetando normas nuevas y duras en medio de la confusión y el desconcierto, incluso en medio del desacuerdo con la gestión de la crisis. Lo hemos conseguido. Y quizás ha parecido fácil, pero vemos en otros países situaciones que podrían haberse vivido aquí: desobediencia, enfrentamientos, altercados callejeros, vandalismo (antes de las protestas anti-racismo…). Hubiera sido muy fácil prender cualquier mecha, el nivel de tensión que hemos soportado ha sido muy alto, pero la sociedad española ha sido capaz de aguantar el peor escenario, ha entendido la gravedad de la situación, ha relegado el enfrentamiento al terreno político (lo peor de esta crisis), y quienes han necesitado mostrar su desacuerdo lo han hecho con ruido, pero desde el respeto a las normas (salvo alguna excepción puntual). Otro día comentaremos, además, la “avalancha de generosidad” que las organizaciones de ayuda encontraron las primeras semanas y que se ha mantenido hasta ahora; no solo nos hemos preocupado por nosotros.

Tenemos motivos para estar orgullosos. Nuestro comportamiento ha mostrado nuestra gran responsabilidad como ciudadanos. Nos hemos cuidado bien. Nos hemos estado salvando unos a otros. En mitad del miedo, del dolor, de la ansiedad, nos hemos cuidado bien.

Ahora es más difícil; las normas han cambiado cada semana, cada quince días, todo es más confuso, más incierto. Y seguirá así hasta la vacuna o el tratamiento. La mente humana no es puramente racional, tendemos a percibir la realidad de forma sesgada: nos creemos menos vulnerables de lo que somos, sabemos seguir mejor unas normas rígidas que flexibles, los hábitos tienen mucho peso en el comportamiento… Es más difícil mantener la distancia, es más difícil cambiar hábitos muy consolidados, tenemos una cultura del contacto, la cercanía y la comunidad. Los meses que nos esperan son un reto difícil, y más siendo verano. Ahora empieza “la danza” (enlace), hay que aprender a bailar entre la vuelta a la vida normal, la prudencia, los rebrotes, el control de casos, las medidas correspondientes, la bajada de los casos, otra vez vida normal, rebrotes….

Las imprudencias han aumentado, como era de esperar, y las noticias nos las muestran cada día, pero sigue siendo un % mínimo; hace ya 25 días del inicio de la desescalada en el país y los números de nuevos casos siguen controlados. En nuestra cotidianidad todos seguimos viendo cómo nos cuidamos, cómo nos esforzamos por llevar mascarillas, cómo nos alejamos al hablar, cómo respetamos el horario de los mayores, cómo nos adaptamos a los cambios en nuestros escenarios cotidianos y nos ponemos en las líneas señaladas, y los guantes que nos piden, y el gel a la entrada… estamos aprendiendo rápido a integrar el cuidado común en nuestra cotidianidad. Es impresionante lo que estamos viviendo, y cómo estamos aprendiendo a adaptarnos a esta realidad tan nueva y extraña.

Entre todos construimos una sociedad de la que podemos estar muy orgullosos. Solo hay que saber mirar; si dejamos de prestar atención a la excepción, podemos apreciar lo general: que lo estamos consiguiendo, que somos, todos, la gente que nos está salvando.

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