LOS SANITARIOS Y ASISTENCIALES CON PENSAMIENTOS POSITIVOS

Estamos en una sociedad que puede llegar a generar rasgos paranoides y tiende a pensar y decir que la culpa la tiene el otro. No digamos cuando se encuentra regida por unos líderes con tendencias y trastornos de personalidad. Aunque suene muy fuerte, se puede afirmar que la salud mental de nuestros dirigentes deja mucho que desear. En esta nuestra sociedad buscamos siempre culpables para quitarnos los fracasos y los muertos de encima. ¡Nunca menos oportuna nuestra situación actual!

Es de admirar la agudeza que manifiesta El Roto en sus diseños, pero nos llamó la atención en la fecha del 22.04.2020 cuando presentaba un virus cualquiera que con cara de “cabreo y envidia” exclamaba: ¡Todos los muertos se le atribuyen al dichoso coronavirus! ¿Es que los demás no matamos? (Cf. El País digital).

Parece que ya nos va quedando algo claro: que hay muchos difuntos en estas fechas, aunque la disminución es notable; pero lo que no está tan claro es la causa del fallecimiento, porque, aunque sí podemos afirmar que durante el año 2019 han muerto muchos de gripe, también nos atrevemos a afirmar que los de estos días del 2020 no son todos muertos POR coronavirus, sino CON coronavirus, en muchos casos…

El número de defunciones (fuente INE 2019) de primer trimestre tiene una distribución regular en los meses de marzo a mayo de 2019. Unos 34.000 por mes. En este periodo del año 2020 se observa un exceso de 30.829 muertes frente al año anterior.
Muertes en cada semana de cada año desde 1975 hasta la actualidad. En negro, la media de 2000 a 2019. Los datos de 2019 y 2020 están infraestimados ya que solo incluyen al 93% de la población con registros informatizados.
Fuente del gráfico: https://www.eldiario.es/sociedad/muertes-semana-dispara-mortalidad-coronavirus_0_1022248648.html

Y de estas muertes estamos buscando culpables, y quienes han estado o hemos acompañado a personas enfermas o familiares que han pasado por esta situación, en algunos momentos bajos, nos culpabilizamos de no haber sabido o podido hacer más de lo que hemos hecho: pensemos en médicos, enfermeros, auxiliares, psicólogos, agentes de pastoral… Incluso hay muchos desaprensivos y paranoides que culpabilizan al sistema de Salud, incluso a los profesionales sanitarios y asistenciales, de no saber actuar y prevenir. Estamos favoreciendo que la responsabilización sea cada vez más sinónimo de auto-culpabilización.

Las relaciones (positivo-negativo, lado oscuro-lado brillante) no tienen por qué ser diametralmente opuestas, sino que pueden estar conectadas íntimamente a través de un proceso de tesis-antítesis-síntesis.

La idea de buena vida no implica solo cultivar la gratitud u otras fortalezas del carácter, desarrollar optimismo o tener experiencias de plenitud, sino que también tiene que ver con el afrontamiento positivo mediante el tratamiento de la culpa, el disgusto o la envidia, aceptando estas emociones, pero comprometiéndose a seguir teniendo metas congruentes con los propios valores para tener una vida plena y con significado.

Caminar en positivo implica: hacer un mayor uso de la motivación intrínseca, afecto positivo y la creatividad; mejorar la psicoterapia mediante el desarrollo del enfoque que hace hincapié en la esperanza, significado y auto-curación; mejorar la vida familiar por una comprensión de las dinámicas del amor y el compromiso; mejorar la satisfacción del trabajo durante toda la vida ayudando a las personas a encontrar gratificaciones auténticas en el mismo, la experiencia de estados de flujo, y a realizar buenas aportaciones; mejorar las organizaciones y la sociedad descubriendo qué condiciones aumentan la confianza, la comunicación y el altruismo de las personas.

Lo positivo va más allá de lo puramente placentero. Lo positivo se fija en la presencia de algo que se parece a serenidad, alegría, relaciones asertivas y también aquello que se considera valioso como el progreso constructivo.

Plumed, C.

Todos somos conscientes que las situaciones que vivimos diariamente tienen diferentes lados, caras, aunque seguramente no todos somos conscientes de cómo realmente son todos esos lados. Normalmente nos quedamos con el lado bueno y el lado malo. En función de cada uno y de la actividad, daremos más peso a uno o a otro, aunque es bastante habitual tratar de eliminar el lado malo.

Admitimos diversidad de versiones o rostros. Seguramente tanto buenos como malos, aunque seguramente el etiquetarlos sea el primer error que muchos cometemos. Estamos habituados a hablar y oír hablar de ellos. Pero en toda situación hay algo de positivo. El cubo tiene seis caras, suele apoyarse en la inferior, por lo tanto es preciso saber aceptar la base del cubo, aunque no se vea como las otras. Pensar en positivo es aceptarse y aceptar. Pensar en positivo es ser hospitalarios y poseedores de una gran dosis de humanización.

A propósito de la enfermedad Covid-19 -cuyo comportamiento puede estar incluido dentro de teoría matemática del caos-, no debemos olvidar que, si la humanidad surgió por su cuenta, a partir de una serie acumulada de acontecimientos durante la evolución, sigue inmersa en este proceso hasta su fin, si llega a suceder. Nuestro destino terrestre está sellado y no hay, ni habrá, nada que podamos hacer al respecto. La supervivencia de nuestra especie será, si acaso fuera posible, viajar a destinos planetarios muy alejados dentro de unos 2.000 millones de años… ¡Parece lejano para preocuparnos!

“Filosofar es pensar tu vida y vivir tu pensamiento”
(Michel Onfray).

La vida no tiene sentido, la vida es sentido, lo que sucede es que cada uno ha de encontrarlo.

Según este enfoque que se nos antoja pesimista y poco práctico, no estamos predestinados a alcanzar ninguna meta, ni tampoco podemos responsabilizarnos de cualquier poder que no sea el nuestro. Sólo la comprensión de nosotros mismos nos salvará. No se nos concederá una segunda oportunidad. Éste es el único planeta que tenemos para vivir; y éste es el único enigma que debemos descifrar: aprender a vivir, encontrar el sentido de nuestra propia vida (Cf. Wilson, E.O. (2016). El sentido de la existencia humana. Barcelona: Gedisa). Por lo tanto, pensar en positivo ayuda a conocerse mejor a sí mismo y a progresar en la dedicación a los demás en sus vulnerabilidades y limitaciones, empezando por las propias. Y esta es nuestra tarea única y esencial.

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