NO SE TRATA DE TEST: TÚ TIENES EL CONTROL

Un concepto importante en Psicología de la Salud es la sensación de control. Varios estudios han mostrado el efecto perjudicial de las experiencias de pérdida de control y la sensación de indefensión, de que yo no puedo controlar lo que me pasa; esto suele ser frecuente al comienzo de algunas enfermedades, al recibir un mal diagnóstico, sobre todo si no se encuentra una razón a la enfermedad. También algunos estudios empiezan a mostrar los resultados positivos que tiene, en la salud, el aumento de la sensación de control sobre los acontecimientos de la vida cotidiana. Parece que las personas que creen poder ejercer algún control sobre lo que les ocurre es más probable que den pasos para mantener activamente su salud, mejorar su funcionamiento físico y responder más adaptativamente cuando se enfrentan a una situación de enfermedad.

En estos días en los que convivimos con el virus, terminado ya el confinamiento y antes de la disponibilidad de una vacuna o un tratamiento universalmente eficaz, podemos caer en la tentación de pensar que nuestra seguridad, nuestra salud, depende de cosas que escapan a nuestro control. Cada vez más frecuentemente, parece tendemos a pensar que lo que nos va a proteger son los test; está muy extendida la idea de que hay que hacer test de forma masiva e indiscriminada, “cuantos más test, mejor”.

Hay dos problemas en esta creencia:

  1. Creer que mi seguridad depende de que “otros hagan test” es un ejemplo de lo que se llama “locus de control externo”: busco fuera las causas de lo que me pasa. El locus de control externo en relación con la salud era muy frecuente hace décadas, cuando se pensaba que estar sano dependía de tener un buen médico o de tener suerte con la lotería de las enfermedades; antes de empezar a comprobar que nuestra salud depende en una gran medida de nuestro comportamiento. Las personas con esta forma de pensar “externalizante” se protegen menos, tienen peores hábitos de salud, enferman más y siguen peor el tratamiento.
  2. No es verdad. La realización masiva e indiscriminada de test simplemente afecta al gasto público, pero no hay datos sobre su efecto en la disminución de casos o en su gravedad. Otra cosa es la realización selectiva de test, indicada para localizar posibles infectados por haber estado en relación con un caso positivo; en este caso, los test ayudan a controlar la expansión de la infección, lo que, efectivamente, ayuda a reducir el número de casos y a localizarlos antes de que la enfermedad en cada uno haya avanzado.

El siguiente gráfico nos ayuda a comprender el efecto de la realización de test, manteniendo constante el nivel de medidas de protección del sujeto:

Fuente: Proyecto Gaudete Elaboración: Lucía Güitta López

Como vemos, un número elevado de test en las áreas en las que los individuos infectados han estado presentes sí tiene un efecto sobre el número de casos infectados y de personas hospitalizadas.

Sin embargo, es importante poner en relación estos datos con los mostrados en los siguientes gráficos. En las figuras siguientes se muestra el número de casos y de hospitalizados si no se realiza ningún test y sólo cambia el nivel de protección derivado de las distintas medidas de protección recomendadas (mascarilla, higiene de manos, distancia de seguridad…):

Fuente: Proyecto Gaudete Elaboración: Lucía Güitta López

Como vemos, el efecto de las medidas de protección es más evidente: un nivel de protección alto, sin test, supone reducir al 11% el número de casos y a un 0,7% el número de hospitalizados; si recordamos los gráficos anteriores, un número alto de test suponía reducir los casos al 12,5% y el de hospitalizados al 0,75%. Es decir, que tomando medidas que dependen exclusivamente de nosotros, podemos conseguir prácticamente el mismo nivel de protección que con una realización elevada de test.

Y, por último, vamos a ver la estimación de casos y hospitalizados en el caso de realizar un número determinado de test de manera constante, y modificando los niveles protección tomados por las personas:

Fuente: Proyecto Gaudete Elaboración: Lucía Güitta López

Como vemos claramente, con un número de test constante, las medidas de protección seguidas de forma correcta suponen bajar al 5% el número de contagios, además de retrasar su inicio, también supone bajar al 0,35% el número de hospitalizados.

Es decir: en este escenario de convivencia con el virus, somos nosotros quienes tenemos el control sobre nuestra protección, somos nosotros quienes podemos determinar el curso de los acontecimientos, somos nosotros quienes más podemos influir sobre nuestra salud.

Es la hora de la responsabilidad, es la hora de asumir que podemos y debemos protegernos y proteger a los demás. Este es el momento más importante del cuidado, son estas semanas, estos meses, los que requieren de nuestra fortaleza y nuestra constancia; durante el confinamiento fueron “otros” (los sanitarios y los trabajadores esenciales) los protagonistas, pero ahora debemos intentar no volver a colocarles otra vez en ese papel, ahora nos toca devolver lo recibido y cuidarles, y cuidarnos para cuidarles.

Recordemos la forma de hacerlo:

  • Higiene de manos frecuente
  • Uso de mascarilla en todas las situaciones sociales posibles. Incluso aunque haga calor; incluso aunque me agobie; incluso aunque sea el único que lo hace…
  • Distancia mínima de 1,5-2 metros con otras personas
  • Evitar las “3 Cs”: espacios Cerrados, Concurridos y con contacto Cercano
  • Ante la duda, protégete de más

María Prieto Ursúa y Lucía Güitta López

09/07/2020

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