PROTEGERNOS EN EL REENCUENTRO

Reencontrarse: ahora más que nunca se trata de una palabra que cobra significado y fuerza. El ser humano es un ser social, y necesita desde su nacimiento el contacto con otros. Lo necesitamos para nuestra supervivencia más básica desde el inicio de nuestra vida, pero se convierte en una necesidad fundamental también para nuestra salud psicológica. Haber estado aislados en gran medida durante el confinamiento nos ha hecho darnos cuenta del inmenso valor del contacto social con otros, con nuestras familias (padres, abuelos, tíos, hermanos, sobrinos, padres…), con nuestros amigos, compañeros de trabajo, etc. Ese contacto que antes era habitual y no parecía tener tanta trascendencia se ha convertido en un bien preciado y que todos hemos ansiado retomar.

¡Y ahora podemos, lo hemos conseguido! hemos doblegado la famosa curva de contagios por coronavirus y poco a poco podemos REENCONTRARNOS.

Durante el confinamiento, cuando ha sido posible, hemos tenido la suerte de contar con la tecnología y asomarnos a las pantallas para ver un poquito más de cerca a aquellos seres queridos que añorábamos. Sin embargo, también nos hemos dado cuenta de que nada reemplaza el tú a tú, la presencia, el contacto, un cálido abrazo, un beso, un apretón de manos…

Y ahora que nos reencontramos, volvemos a dar valor a vernos personalmente, a estar más cerca de otros, a volver a tener una conversación cara a cara. Aunque deba ser con dos metros de distancia, una mascarilla y unas gotas de gel hidroalcohólico de por medio, aunque tengamos que sustituir un beso por un saludo en la distancia o un codo con codo, al fin podemos REENCONTRARNOS. Y disfrutar así de ver el gesto del otro, de sentirle más cerca, notar esa presencia que hemos echado tanto en falta. Todo esto nos alimenta el alma, nos llena otra vez de ganas de vivir y ganas de seguir luchando. Nos hace dar sentido al esfuerzo realizado durante el confinamiento. Hace que recuperemos energía psicológica, la energía que nos transmite de nuevo un amigo, un padre, un abuelo…

Seguramente no olvidaremos esta etapa de nuestras vidas y una de las cosas que más vamos a recordar es el momento del Reencuentro. Ese momento especial, emotivo, ansiado. Esas nuevas formas de reencontrarnos… si lo hubiéramos pensado hace unos meses, no lo hubiéramos creído, parecería una película, “Reencuentros en la tercera fase” -podríamos llamarlo-, saludarnos con el codo, mascarillas, pantallas de plástico de por medio, gel hidroalcohólico… todo hubiera parecido surrealista hace unos meses. Sin embargo, el ser humano es flexible, en numerosas ocasiones hemos demostrado una inmensa capacidad de adaptarnos a nuevas situaciones. Y esta vez no podía ser menos. Hemos sido capaces de estar confinados durante semanas y somos capaces de reencontrarnos ahora adaptando las nuevas medidas de prevención. Por todos, por nuestra propia protección, pero también por proteger al otro. Es maravilloso reencontrarnos, pero hagamos que ese reencuentro sea un reencuentro responsable.

REENCONTRARNOS con responsabilidad, implica protegerte, como manera también de proteger a los demás. Especialmente proteger a aquellos que son más vulnerables, tratando de dejar atrás el miedo y la angustia, pero siendo prudentes. Todos tenemos ganas de celebrar que podemos volver a vernos, viajar, desplazarnos un poco más lejos en cuanto sea posible. Hagámoslo si lo deseamos y disfrutemos, pero seamos sensatos. Conservemos lo que tanto nos ha costado alcanzar en esta lucha que ha dejado atrás lamentablemente a muchas personas queridas, y que ha supuesto un esfuerzo enorme para todos y para el sistema. No olvidemos que incluso aunque seamos jóvenes, aunque no tengamos enfermedades previas, nuestra salud también es la salud del otros. Si tú no te contagias, no contagias al abuelo, a la madre mayor de un amigo, a un tío diabético o a una amiga embarazada.

Merece la pena el esfuerzo por conservar ese bien tan preciado por encima de muchos otros que es la salud y que también trae de la mano otras consecuencias sociales y económicas tan importantes. REENCONTRARNOS desde la protección no solo contribuirá a preservar la salud, sino también ayudará a reactivar la economía, a recuperar empleos, a recuperar la cultura, la educación.

Sin duda este verano será diferente a otros, pero poder volver a vernos nos hace mirarlo con optimismo; tras haber superado la crisis, la gran crisis, y afrontar la nueva etapa sabiendo cómo hacer mejor las cosas, cómo protegernos, cómo proteger mejor al otro.

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