SIGUE RESPIRANDO

Esta crisis nos ha golpeado fuerte, ya lo sabemos. Pero en muchos casos, no sólo ha golpeado… a muchas personas las ha dejado en el suelo, aturdidas, noqueadas, ha desordenado sus valores, sus creencias e incluso les ha arrebatado su identidad. Personas trabajadoras, emprendedoras, que de un día para otro pierden todas sus fuentes de ingresos, que pasan de ser productivas a necesitar ser ayudadas, de ser esa figura que provee cuidados y sustento a verse esperando en las filas de quienes comen de la caridad de otros. Sanitarios que han dedicado su vida a cuidar, a sanar, a proteger, y que de repente se ven poniendo en peligro a quienes les rodean, se sienten contagiosos, o impotentes, que dudan incluso de si han hecho daño… Son cambios grandes, bruscos, devastadores. Cambios que pueden llevar a momentos en los que no vemos claro dónde vamos, quiénes somos ni quién nos acompaña; estamos en lo más profundo de un túnel, y no vemos salida, no vemos camino, no hay luz que nos guíe, hemos perdido nuestros apoyos, nos hemos perdido a nosotros mismos, no nos reconocemos. En esos momentos vivir supone andar en la oscuridad, en la duda, en el dolor, andamos a ciegas, solos, con ganas infinitas de llorar… quedan las energías justas para seguir respirando, y casi casi ni eso.

No salen en las noticias, casi no se mencionan, pero el número de suicidios está aumentando considerablemente estas últimas semanas en Madrid. Los trabajadores de los servicios de emergencias lo saben. La CNN informaba el 8 de mayo que, en Estados Unidos, el grupo nacional de salud pública Well Being Trust está haciendo sonar la alarma: la creciente crisis de desempleo, las crisis económicas y el estrés causado por el aislamiento y la falta de una fecha final definitiva de la pandemia podrían aumentar significativamente las llamadas “muertes por desesperación”.

No te rindas

No te rindas, aun estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo. (…)No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,
porque cada día es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estás sola,
porque yo te quiero.

Autor desconocido

No son personas que estuvieran en tratamiento por alguna enfermedad mental previa; tampoco son solo suicidios por miedo al contagio o al sufrimiento; son personas desesperadas que deciden escapar de ese túnel en el que no ven nada. En las notas de despedida vemos que la mayoría son fruto de la crisis económica que empieza a asomar; son fruto de la más profunda desesperanza, de la pérdida total de sentido en sus vidas.

Esos momentos pasan, terminan, antes o después. Siempre terminan. No son absolutos, no son eternos, no duran siempre, aunque lo parezca. No valen una vida. Solo son un capítulo en nuestro libro. Y cuando terminan entendemos su sentido, su significado, lo mucho que hemos crecido con ellos y lo fuertes que somos. Solo al final del libro entendemos su sentido y su por qué.

No son momentos de razón, son momentos de fe; fe en nosotros, en la vida, en un sentido final, fe en los otros… o fe en que todo terminará… sin un mínimo de fe, de confianza, no se soportan. Mientras, lo único que tenemos que hacer en esos momentos es seguir andando por el túnel, a ciegas, a oscuras, concentrados simplemente en respirar… en seguir respirando… no hay fuerzas para más.

Si estás en ese túnel, sigue andando, hasta la siguiente luz, hasta el final del libro… simplemente, no te rindas…

… sigue respirando.

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