UN TELÉFONO DE AYUDA QUE SIEMBRA ILUSIÓN EN TIEMPOS DE CRISIS

Muchas son las emociones que hemos vivido desde que nos confinamos en casa por recomendación de las autoridades sanitarias. Todos hemos tenido que lidiar con momentos que nos han resultado muy duros. Cambiar de realidad de un día a otro es complicado. No teníamos nada previsto, no sabíamos qué nos iban a deparar los próximos días, cuánto iba a durar, cómo nos iba a afectar… Nadie nos podía asegurar nada de lo que íbamos a vivir. Una vez pasado este tiempo de confinamiento seguramente todos estemos de acuerdo en que hemos vivido un tiempo único y diferente en nuestras vidas que recordaremos siempre.

Frente a esta situación del confinamiento ha habido muchas personas que han vivido un tiempo muy duro debido a sus circunstancias, ya sean económicas, psicológicas o físicas. En concreto, ha habido un sector de la población al que le ha afectado de forma muy drástica toda esta situación: son las familias en riesgo de exclusión social o familias en situación de vulnerabilidad. Estas familias no tienen los recursos económicos básicos para vivir. Se han visto sobrepasadas por esta situación ya que no podían buscar trabajo y tenían que lidiar con asuntos familiares y sociales muy complicados en sus casas.

Como reacción a este tipo de realidades son numerosas las asociaciones y grupos de personas que se han puesto en marcha para poder ofrecer ayuda a todas estas personas que lo necesitaban. Es llamativo cómo se ha movilizado la solidaridad de la gente para ayudar en múltiples causas.

Un grupo de compañeras y yo hemos tenido la oportunidad de participar en un proyecto que ayuda a familias como estas, económica y emocionalmente. Concretamente nosotras nos encargamos de ofrecer un acompañamiento telefónico a estas familias para que tuvieran un tiempo en el que pudieran hablar de lo que quisieran, sentirse acogidas y escuchadas durante esta crisis.

Este proyecto llamado Alimenta Familias viene de la mano de la asociación Voluntariado Express, surgido en plena crisis del COVID-19. Ante la situación que estábamos viviendo, un grupo de compañeros decidieron ofrecer su ayuda para hacer llegar esta labor de acompañamiento y de ayuda económica para alimentos a aquellas familias vulnerables que lo necesitaban. Las familias eran derivadas de múltiples asociaciones a las que pertenecían desde un inicio, o del ayuntamiento de Madrid, y desde la asociación se encargaban de ordenarlas. El equipo estaba organizado por un grupo de personas que se encargaban de la organización de la ayuda a estas personas, una serie de voluntarios que repartían en las casas de estas familias unas tarjetas con una dotación económica para canjear en un supermercado, y un grupo de personas que se encargaban de acompañar telefónicamente semanalmente a estas familias.

Una vez que recibían la tarjeta por parte de los voluntarios, podían realizar ellos mismos la compra y valorar lo que querían comprar para sus casas. Después de realizar la compra debían mandar una foto del ticket de compra correspondiente para que la asociación se asegurara de que la compra se había realizado correctamente. Esta tarjeta tenía un importe para la duración de dos semanas. Al finalizar estas dos semanas, se entregaba otra de la misma manera que la primera, y tenían otras dos semanas para poder usarla. La idea de la ayuda estaba planteada para un mes ya que el objetivo era una ayuda puntual en una situación de crisis. Sin embargo, acabado el mes, algunas familias podían continuar con la ayuda un mes o quince días más, si las asociaciones derivantes de las familias así lo recomendaban. Con la cantidad económica que sobraba se priorizaban aquellas familias que estaban más necesitadas económicamente que otras.

Una vez descrito el proyecto de esta asociación quiero hablar de mi experiencia en esta gran oportunidad que se me ofreció para desarrollar durante el mes de mayo y junio.

He podido conocer a cuatro familias increíbles que me han acogido de forma muy grata. El objetivo inicial era aprovechar el tema de la tarjeta, preguntar si había ido todo bien o había surgido alguna dificultad, y en esa conversación, intentar escuchar a la familia y profundizar más allá de la ayuda económica para comentar temas que les estén afectando y quieran hablar. De tal manera que las llamadas siguientes ya iban enfocadas a una ayuda más personal e íntima si la familia quería.

He conocido cuatro realidades muy distintas, pero muy parecidas a la vez, ya que he podido observar la gran fortaleza que tienen estas familias ante las adversidades que iban superando a lo largo de sus vidas. Son personas que se caracterizan por su gran resiliencia al haber superado numerosas adversidades y sorprende su gran adaptación a las situaciones nuevas. Ha sido muy enriquecedor para mí escucharlos semana a semana ya que se han abierto conmigo y hemos podido hablar de temas personales que les afectan. He observado cómo estas personas se sentían profundamente agradecidas tanto por la ayuda económica como por el acompañamiento telefónico semanal que valoraban tanto.

Quiero remarcar dos familias con las que hablé que ejemplifican perfectamente el valor de la esperanza en su vida. Estas familias habían tenido que abandonar su país de origen para poder conseguir un futuro mejor del que les podía ofrecer su país. Han tenido que abandonar a sus familias y mudarse con algunos de sus familiares a España.

Una mujer convivía con su hijo, el cual padecía una discapacidad, y su sobrino. De esta familia lo que más me llamó la atención fue su capacidad de seguir adelante siempre a pesar de todos los impedimentos. La madre, con múltiples enfermedades graves cuidaba de su hijo de la mejor forma y se mostraba muy agradecida siempre que hablaba con ella. En la última conversación, animándola a seguir adelante con su situación, me comentó que eso siempre lo hacía; “la esperanza es lo último que hay que perder, sin esperanza estás hundido ya que sin esperanza no te queda nada”. Estas palabras me hicieron reflexionar, ya que no me esperaba esta respuesta de esta persona ante la situación que estaba viviendo. Me resultó llamativo que esta mujer en sus circunstancias tuviera la confianza plena en que todo podía mejorar y que los momentos malos también le podrían servir de aprendizaje. Tenía muy claro que quería seguir adelante.

Por otra parte, otra persona con la que hablé era un hombre que había venido con algunos de sus familiares desde un país muy pobre y conflictivo, otros muchos de ellos se habían quedado allí por la falta de medios. Esta familia se sentía enormemente agradecida ante la ayuda que le ofrecíamos. Él me decía que se sentía profundamente emocionado al llegar a un país nuevo con una realidad tan diferente a la de su país de origen y que se le ofrecieran unas manos de ayuda en esta situación de la pandemia. Me llamó la atención de esta familia su facilidad para extraer la parte positiva de todos los acontecimientos. Era increíble escuchar hablar a este hombre, ya que a pesar de toda la situación que estaban viviendo y de la situación que habían tenido que vivir en su país, siempre se mostraba agradecido y con la mirada puesta en el futuro, sin perder la esperanza de que toda su situación seguro que iba a mejorar.

En definitiva, con la oportunidad que he tenido de conocer a estas familias he podido descubrir una realidad que desconocía tan de cerca. He aprendido mucho de ellos, siempre se han mostrado muy agradecidos y valoraban de forma muy positiva el que tuvieran una llamada semanalmente que les preguntara cómo estaban y qué tal había ido la semana. Muchas veces nos puede parecer insignificante la ayuda que ofrecemos, pero, sin embargo, resulta mucho más de lo que pensamos ya que hay gente que no ha tenido la ocasión de poder hablar o desahogarse con otra persona, y más durante esta situación de la pandemia. Además, tal y como me expresaba una de las familias, mantienen la esperanza en su vida ya que saben y han experimentado que cuando lo han necesitado ha habido otras personas que les han ayudado y no se han quedado solos, han podido encontrar la fuerza para continuar en el apoyo de los demás.

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